jueves, 27 de noviembre de 2014

Love is in the air.

   El amor dicen que es algo complicado, el nombre de tu enamorado ocupa por completo tus pensamientos, te quita el apetito, no te deja dormir, no puedes soñar con otra cosa, no tienes ojos para nadie más, ni abrazos, ni palabras, ni besos... y esto me hace pensar ¿Menudo tostón enamorarse no? Claro que esto solo podría pensarlo una persona que jamás ha sentido el corazón de su amante en tu pecho, sus brazos rodeándote, esos labios suaves pero a la vez rugosos viajando por cada parte de tu cuerpo, podría pensar incluso que esto puede pensarlo una persona herida por el amor pero, ¿quién no echa de menos ser amado?
   Esa sensación de flotar cuando estás con esa persona especial, de mirarle a los ojos y saber que no podrías vivir sin esa mirada tan transparente y profunda, sin sus caricias, sin el tacto de su piel, poder olvidar el resto del mundo sin importarte nada más. Y qué maravilloso es tener esas sensaciones y saber que alguien también las siente cuando está contigo, pero ¿qué es eso que hace al amor tan complicado si parece todo un cuento de hadas? A veces en los cuentos de hadas también hay altibajos y problemas a medida que se desarrolla pero, hay que recordar que siempre hay un final feliz, por mucos obstáculos, miedos y desengaños que uno se encuentre, si de verdad es la persona indicada, tendrás tu final de cuento de Hadas.
-H


miércoles, 24 de septiembre de 2014

¿Bailamos?

Subir al escenario, qué sensación tan maravillosa, los nervios de antes, esos últimos repasos del baile para ver si te acuerdas, aun sabiendo que va a dar igual que cuando estés ahí arriba no va a hacer falta pensar porque es escuchar la música y desconectar, tus pies, tus manos, todo tu cuerpo empieza a envolverse con ella y notas como se mueven solos sin necesitar pensar en lo que estás haciendo tan solo disfrutándolo, dejándote hacer. Y de repente, te ves volando, como si un ángel hubiera venido del cielo y te estuviera llevando de un lado a otro. Luego para la música, y te quedas en la última posición, solo unos segundos, como firma de lo que acabas de hacer dejas que el público aplauda mientras el corazón se te llena de orgullo y no puedes evitar emocionarte mientras saludas, ahora vuelve el tembleque a las piernas, la risa tonta y toca el momento de bajar, te vas acercando a las escaleras y lo único en que piensas es en no tropezar a la vez que bajas con elegancia, pero la mejor sensación sin duda es que al bajar te está esperando tu madre emocionada mirándote como solo lo hace una madre y no puedes evitar abrazarla porque es la persona con la que más agradecida estás, porque ella fue la que te llevó de la mano a esa primera clase de baile, la que te compra todos los vestidos y no ha fallado a ninguna actuación en 16 años.
-H